Un trimestre en rojo para América Latina

Un trimestre en rojo para América Latina

Aunque la cifra del primer trimestre del 2020 no recoge todo el impacto del COVID-19, las cifras de América latina entre enero y marzo son desalentadoras. Colombia redujo su crecimiento al 1,1% y se desplomó en empleo.

Los pronósticos sobre el impacto del COVID-19 en América Latina se quedaron cortos en el primer trimestre del presente año, no solo en materia de crecimiento y pérdidas de puestos de trabajo sino en salubridad, pues países como Brasil, México, Ecuador y Perú han llevado la peor parte de la pandemia.
Entre enero y marzo el Producto Interno fue negativo en la mayoría de los países de la región, pese a que en enero y parte de febrero no se habían adoptado medidas como el aislamiento preventivo obligatorio y las economías iniciaron el año con proyecciones positivas.
En medio de las circunstancias, con una parálisis en la mayor parte de los sectores, Colombia logró una tasa positiva (1,1%), según el Departamento Nacional de Estadísticas (DANE) pero se advierte registros en rojo en el segundo trimestre del año.
Además, el país en abril tuvo una de las peores tasas de desempleo en la historia reciente al subir al 19,8%, lo que significa que se perdieron 5,3 millones de puestos de trabajo, pues los ocupados pasaron de 21.896.000 a 16.525.000 personas.
Sectores como la construcción y minas y canteras llevaron la peor parte con crecimientos negativos y fue la agricultura la que evitó un mayor desplome. En lo social, el Banco de la República estima que la desocupación puede llegar al 20% o 21%.


Mayor déficit fiscal

Por su parte, el Comité Consultivo de Regla Fiscal, que busca mantener sanas las finanzas públicas y fija los límites de gasto del país, sostuvo que el déficit fiscal podrá llegar al 6,1%, dado los grandes gastos del Gobierno para atender subsidios, apoyar a las empresas y la caída en los ingresos tributarios.
Lo discutido hoy por el Comité de Regla Fiscal en materia de crecimiento (-5.5%) y déficit fiscal (-6.1%) se alinea con nuestro escenario central del pasado 27 de abril. Esta sería la peor contracción en al menos 100 años de historia económica”, afirmó Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrolllo.

Mayores contracciones


Perú, país fuertemente golpeado por la pandemia, registró una caída de -3,3% con descensos significativos en las actividades de construcción, hoteles y restaurantes. México, donde el gobierno del presidente Manuel López Obrador no ha aplicado medidas restrictivas al estilo Colombia, registró una contracción en el primer semestre del presente año del 2,2%, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi).

Chile y Brasil

Entre tanto, Chile, que venía con el lastre de los movimientos sociales del año pasado y que habían erosionado el crecimiento, cayó a 0,4%, mientras que Brasil, que registra una de las expansiones de contagios más alta del mundo, cayó al -1,5%, de acuerdo con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec),la actividad económica argentina registró en marzo un derrumbe del 9,8% respecto a febrero último y acumuló en el primer trimestre una caída del 5,4%.
Con la estrepitosa caída interanual registrada en marzo, la actividad económica acumuló ocho meses en retroceso en Argentina, cuyo Producto Interior Bruto (PIB) cayó 2,5% en 2018 y 2,2% en 2019.

Todo es incierto: BM


Al evaluar el impacto del COVID-19 corrido el primer trimestre del año, el Banco Mundial considera que la situación es incierta, sin precedentes y abrumadora.
“Prevemos que los impactos en América Latina y el Caribe van a ser profundos; que el coronavirus va a afectar la salud de millones de personas en la región y que tendrá serias implicancias sociales, económicas y en políticas públicas. Y sabemos también que por esa razón debemos trazar, desde ahora mismo y de manera concertada, una hoja de ruta para la recuperación de nuestras sociedades”, advierte el organismo.
El informe “La economía en los tiempos del Covid-19”, elaborado por la oficina del economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Martin Rama, prevé un 2020 calamitoso para la región, con una contracción económica del 4,6%. El FMI es aún más pesimista, y sus proyecciones apuntan a una caída del 5,2%. No son pronósticos escritos en piedra. Pero cualquiera sea el resultado final, el impacto en las economías será importante.

Pérdidas masivas

Ese es el escenario en el que deberemos movernos en el corto plazo. La recesión provocada por la parálisis de la actividad y las medidas necesarias de aislamiento social están generando pérdidas masivas de puestos de trabajo, señala el documento.
“En el Caribe, donde muchos países dependen fuertemente del sector turístico, estimamos que, en algunos casos, la mitad de la fuerza laboral se quedaría sin trabajo”, pronostica el BM.
En otros países, el problema está más relacionado con el precio de las materias primas, que como es bien sabido son de gran importancia para la economía regional. Hay que retrotraerse a enero de 1976 para encontrar precios nominales similares a los que vemos hoy día.
Los precios de otras materias primas (soja, cobre, entre otros) también están bajo presión, y esto implica que los países se van a tener que enfrentar a fuertes restricciones financieras por la falta de liquidez. Es un círculo que se retroalimenta y al que se suma otro elemento, vital para millones de familias en la región: la previsible caída de las remesas que sus parientes les envían desde Estados Unidos y otros países desarrollados.

No estábamos preparados


No es difícil imaginar lo que esta sumatoria de elementos puede significar en términos de pobreza e inequidad. Los más pobres y vulnerables en nuestros países son sin duda los que más van a sufrir, y es crucial hacer todo lo posible por mitigar ese impacto.
En el Banco Mundial reconocemos, señala el estudio, la gravedad de la situación, y somos conscientes del compromiso y la capacidad para apoyar la respuesta sanitaria, la respuesta social, y la respuesta económica.
Así, estamos estructurando nuestro trabajo en fases, enfocándonos en una primera etapa en dar asistencia a las urgencias de la región. Los sistemas de salud en América Latina no estaban preparados para asimilar el golpe de la pandemia. Por ello nos movimos rápidamente.

Nuevas proyecciones 2020

Los países más afectados en el presente año serán Venezuela (-18 %), México (-6,5 %), Argentina (-6,5 %), Ecuador (-6,5 %), Nicaragua (-5,9 %) y Brasil (-5,2 %), mientras que los menos impactados son República Dominicana (0 %), Guatemala (-1,3 %), Paraguay (-1,4 %), Panamá (-2 %), Colombia (-2,6 %) y Honduras (-2,8 %), según el informe. En el medio de la tabla se encuentran Chile (-4 %), Perú (-4 %), Uruguay (-4%), Cuba (-3,7 %), Costa Rica (-3,6 %), Haití (-3,1 %), El Salvador (-3 %), Bolivia (-3 %) y las islas del Caribe (-2,5 %).
“La alta tasa de informalidad laboral de la región hace a los trabajadores muy vulnerables a los efectos de la pandemia y a las medidas para enfrentarla”, alertó la Cepal, que hace un mes estimó una contracción para Latinoamérica de entre el 1,8 % y el 4 %, pero se vio obligada a hacer una revisión a la baja dado el empeoramiento del escenario mundial.
Un informe de la agencia EFE, indica que la región, con 626 millones de personas y considerada la más desigual del mundo, enfrenta la pandemia en un momento de debilidad de su economía y de vulnerabilidad macroeconómica, con un crecimiento económico que apenas alcanzó una tasa del 0,1 % el año pasado. Antes del COVID-19, la CEPAL preveía que la región crecería un máximo de 1,3% en 2020.



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