Depresión y ansiedad: la otra “pandemia”

Depresión y ansiedad: la otra “pandemia”

El desempleo, el colapso de los negocios, el miedo al contagio y el distanciamiento social están provocando en la población miedos, depresión, ansiedad y violencia intrafamiliar, entre otros trastornos mentales.

El pronóstico de los efectos del distanciamiento social como consecuencia de la propagación del COVID-19 es sombrío. Lo más probable, señalan los expertos, sicólogos,  y siquiatras es que tengamos en el futuro una sociedad más prevenida, lejana, reservada y  quizás, más violenta. Depende de muchos factores, entre ellos el entorno social y económico, la forma de asimilar la cuarentena, el entorno familiar y hasta la herencia genética.

En lo que sí no hay duda es que ya se están evidenciando efectos en la salud mental, tanto en Colombia como en el resto del mundo. Ansiedad y depresión, pánico y estrés, esquizofrenia y aumento de la violencia intrafamiliar hacen parte del cambio en las conductas derivadas de la pandemia, que ya cumple siete meses con casi cinco de cuarentenas alargadas.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la salud mental está en riesgo y ha pedido a los gobiernos reforzar la inversión en programas de prevención y acompañamiento. “Los informes de China, el Reino Unido, los Estados Unidos y otros países indican que los casos de violencia doméstica han aumentado desde que comenzó el brote de COVID-19”, señala la entidad de la ONU en uno de sus reportes.

“El 75% de las personas encuestadas por Profamilia manifestaron sentirse nerviosas y cansadas sin ningún motivo y el 76% manifestó comportarse de forma inquieta. Más de la mitad reconoce sentir rabia y desesperanza.”

La Organización indica que en Jingzhou, una ciudad de la provincia de Hebei, donde se detectó el virus en diciembre pasado, la violencia doméstica ha sido tres veces mayor a la registrada en periodos anteriores.

No estábamos preparados

Varios estudios clínicos realizados en América Latina señalan un aumento en las enfermedades mentales como consecuencia de los cambios que ha traído la pandemia en la vida de las personas, tales como el aislamiento o el miedo constante al contagio, señala France 24, una publicación que ha realizado entrevistas con expertos sobre el impacto del coronavirus en la conducta de los individuos.

Según cita hecha al presidente de la Sociedad Psiquiátrica de América Latina, Enrique Bojórquez Giraldo, los seres humanos no estamos preparados para afrontar situaciones con las características de la pandemia: imprevista, grave y que ha afectado a todo el mundo.

Según Francisco Córdoba, médico siquiatra y profesor de la Universidad del Rosario, el miedo de manera constante -como el producido por el COVID19-, causa ansiedad y en las circunstancias actuales la gente tiene temor al contagio, a salir a la calle y se nota insegura.

Es muy posible, señala el experto, que después de toda esta contingencia vayan a aparecer cifras más altas de depresión, con los desenlaces que pueden implicar para el suicidio, trastornos de ansiedad (como estrés postraumático) y, sin duda, consumo de sustancias sicoactivas y aumento de la violencia.

Cifras alarmantes

Un reciente estudiofinanciado por Profamilia y liderado por los investigadores Ángela Cifuentes Avellaneda, Dannny Rivera Montero, Camila Vera Gil, Rocío Murad Rivera, Sandra Marc ella Sánchez, Lina María Castaño, Marta Royo y Juan Carlos Rivillas García, recoge conclusiones elocuentes sobre el impacto del COVID-19 en la salud mental de los colombianos.

El informe, denominado ansiedad, depresión y miedo: impulsores de la mala salud mental durante el distanciamiento físico en Colombia, advierte que la pandemia “está golpeando de forma dramática la salud mental de las personas”.

En una muestra probabilista de 3.549 personas de diez ciudades, con mayor y menor circulación del virus, entre ellas Bogotá, Cali, Medellín, Cartagena y Barranquilla, así como algunas de los antiguos “territorios nacionales”, se encontró que el 75% de las personas que conformaron el universo manifestaron sentirse nerviosas y cansadas sin ningún motivo. El 76% expresó comportarse de forma inquieta y más de la mitad reconoce sentir rabia y desesperanza.

Descarga de emociones

En situaciones como la actual, nunca vividas por varias generaciones, pues la pandemia más reciente fue la Gripe Española en 1928, es normal que se presenten este tipo de motivaciones, afirma el doctor Juan Carlos Pinilla, miembro de la Asociación Colombiana de Psiquiatría.

El médico, especialista en siquiatría, y quien ha vivido en terreno los rigores de la pandemia, reconoce que dependiendo la edad y el grado de exposición de las personas, el impacto de la salud mental del COVID-19 se manifiesta de diferentes formas. En el caso de los niños es diferente en un lactante, que en un escolar de dos o tres años, cuando necesita socializar con sus compañeros, jugar y salir al parque sin mayores restricciones.

“El temor al contagio aflora entre los consultados. El 90% siente susto de que alguien de la familia resulte infectado de coronavirus y un 88% expresa su inquietud porque alguien cercano tenga una emergencia y no reciba atención.”

El distanciamiento social, afirma el pediatra Iván José Ardila indudablemente tiene consecuencias sobre todo los grupos de la población, con el agravante de la desigualdad, pues el impacto es distinto entre un niño que tiene acceso a Internet y otro que no. “El encierro de los adultos, por ejemplo, lleva a que descarguemos las emociones sobre los niños y generalmente con resultados negativos”, agrega. El juego, señala, es vital en los primeros años, pero este está siendo violentado con las restricciones, y una infancia sin juego, tiene su impacto en el futuro.

Factores de mayor preocupación

El estudio de Profamilia es abundante en datos, y la investigación consultó los motivos de mayor preocupación durante lo que se lleva de la pandemia. El temor al contagio aflora entre los consultados. El 90% siente susto de que alguien de la familia resulte infectado y un 88% expresa su inquietud porque alguien cercano tenga una emergencia y no reciba atención.

La explicación es sencilla: día a día crece vertiginosamente el número de contagiados y los fallecidos a causa de la enfermedad. Pero además, si en tiempos normales es difícil conseguir una cita médica, con mayor razón en momentos tan críticos donde las consultas se realizan por teléfono y las noticias hablan de colapso en las UCIs.

Un alto porcentaje (87%) tiene temor por la situación económica actual y los anuncios de una profunda recesión. Juan Carlos Echeverry, exministro de Hacienda, señala que la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de negocios genera angustia e incertidumbre, y eso se refleja en las preocupaciones de los colombianos.

Incertidumbre

Otro hallazgo para destacar de la investigación de Profamilia es el miedo a caer en trastornos mentales durante la contingencia, pues, aunque hay anuncios esperanzadores del desarrollo de una vacuna, no es clara la luz al final del túnel. Es por ello, que el 56% de los encestados manifestó temor de caer en ansiedad y depresión durante el aislamiento.

Francely Valencia, sicóloga de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, especialista en evaluación y diagnóstico neuropsicológico, y quien acaba de publicar el libro “Armoniza Tu Vida”, el camino para la transformación interior, reconoce que las cuarentenas afectan la conducta de las personas y crean trastornos que deben ser tratados para evitar  desenlaces que pueden llevar hasta el suicidio, como sucedió hace unas semanas en Manizales con una persona que no aguantó el aislamiento.

La inseguridad económica, pues más de la mitad de los consultados manifestó tener responsabilidad sobre otras personas; el hecho de no tener ahorros en el momento actual; y el cambio de comportamiento de sus hijos durante la pandemia ha contribuido a la desestabilización emocional. El resultado lo dice todo: “53% de las personas sin remuneración se han sentido nerviosas, con fatiga e impacientes”.

Indígenas y afros

En la Colombia diversa, en muchas ocasiones se generalizan situaciones, pero no se particularizan y se crean errores en las decisiones. En el estudio de Profamilia se encontró que el 48% de las personas afrodescendientes están preocupadas por perder su trabajo, un 76% manifiesta no tener ahorros y, en el caso de las personas indígenas, la preocupación mayor es no tener computador o internet para conectarse.

Sin embargo, la gente ha buscado fórmulas para asimilar el aislamiento y hacerlo más llevadero, según el estudio. Ver películas o series (quizás eso motivo la masiva compra de pantallas led el día sin IVA), cocinar, hacer actividad física en casa y hasta reflexionar y meditar hacen parte de las opciones para prevenir el aburrimiento, la ansiedad, el estrés y la depresión.

“Hay que buscar darle uso adecuado al cerebro para liberarse de las limitaciones mentales que provocan situaciones inesperadas como la actual”, concluye Francely Valencia, quien advierte que es peligroso caer en los trastornos que nos están acechando.

Trastornos en aumento

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que desde antes de la pandemia se venían agudizando los trastornos de la salud mental y que debido a las sucesivas cuarentenas, estos aumentaron, sobre todo aquellos asociados a la depresión, la ansiedad y la esquizofrenia.

Los informes de China, el Reino Unido, los Estados Unidos y otros países, advirte la OMS, indican que los casos de violencia doméstica han aumentado desde que comenzó el brote de COVID-19. “El número de casos de violencia doméstica notificados en febrero del 2020 a una estación de policía de Jingzhou, una ciudad de la provincia de Hubei, fue tres veces mayor que en el mismo período del año anterior.”

¿Cuál es el diagnóstico de la Organización frente al tema de la salud mental? Estos datos son anteriores a la pandemia, pero lo que se ha detectado es que se han recrudecido, inclusive duplicado.

  • Los trastornos de salud mental aumentan el riesgo de otras enfermedades y contribuyen a lesiones no intencionales e intencionales.
  • La depresión continúa ocupando la principal posición entre los trastornos mentales, y es dos veces más frecuente en mujeres que hombres. Entre el 10 y 15% de las mujeres en países industrializados y entre 20 y 40% de las mujeres en países en desarrollo, sufren de depresión durante el embarazo o el puerperio.
  • Los trastornos mentales y neurológicos en los adultos mayores, como la enfermedad de Alzheimer, otras demencias y la depresión, contribuyen significativamente a la carga de enfermedades no transmisibles. En las Américas, la prevalencia de demencia en los adultos mayores (más de 60 años) oscila entre 6,46 % y 8,48%. Las proyecciones indican que el número de personas con este trastorno se duplicará cada 20 años.
  • Para los trastornos afectivos, de ansiedad y por consumo de sustancias en adultos, graves y moderados, la mediana de la brecha de tratamiento es de 73,5% en la Región de las Américas, 47,2% en América del Norte y 77,9% en América Latina y el Caribe (ALC). La brecha para la esquizofrenia en ALC es de 56,9%, para la depresión es de 73,9% y para el alcohol es de 85,1%.
  • El gasto público mediano en salud mental en toda la región es apenas un 2,0% del presupuesto de salud, y más del 60% de este dinero se destina a hospitales psiquiátricos.

Conclusiones estudio de Profamilia

• El Covid-19 ha afectado la salud mental de la mayoría de las personas (aproximadamente 3 de cada 4). Los síntomas más comunes: nerviosismo, cansancio e inquietud. Aunque, en particular, la situación de vulnerabilidad de ciertos grupos supuso para estos mayores riesgos y afectaciones; entre ellos, personal de la salud, mujeres cabeza de hogar, personas desempleadas.

• Dentro de los factores subyacentes que impulsan el miedo, la ansiedad o la depresión, se encontró principalmente: preocupación por el contagio del nuevo coronavirus, el temor a la falta de atención médica en una situación de emergencia, la situación actual de las personas más pobres y vulnerables, la falta de cumplimiento de las personas a las medidas del gobierno y la recesión económica. Igualmente, algunas personas señalaron de forma específica temer caer en la ansiedad o la depresión durante el aislamiento.

• Las mujeres fueron quienes más evidenciaron preocupaciones y síntomas de afectación a su salud mental durante las medidas de aislamiento en comparación con los hombres. Aproximadamente 3 de cada 5 mujeres dijeron sentirse nerviosas y cansadas sin motivo. En esta misma medida, las mujeres fueron quienes más se ubicaron en los grupos que sufren con las medidas para controlar la pandemia.

• Los jóvenes entre 18 y 29 años de edad fueron el grupo más afectado por la salud mental, ya que expresaron en mayor medida temor por no poder retomar con rapidez la cotidianidad previa y temor por situaciones de violencia al interior del hogar, y señalaron padecer o convivir con personas que padecen enfermedades mentales. Finalmente, aproximadamente tres de cada cinco jóvenes afirmó sentirse cansado sin motivo, sentirse nerviosos y sentirse inquieto durante los últimos 21 días.

• Medellín fue la ciudad con más personas afectadas en su salud mental durante la pandemia o en los últimos seis meses: dos de cada 10 personas reportó afectaciones y tres de cada cinco personas dijeron estar cansados sin motivo, sentirse nerviosos y sentirse inquietos durante la cuarentena.

• Aunque la mayoría de las personas para contrarrestar los efectos del aislamiento ha preferido ver series o películas, el grupo de personas de entre 50 años o más dijo en su mayoría preferir hablar con sus familiares o amigos, llama la atención que este fue el grupo que presentó los menores porcentajes de síntomas asociadas a la salud mental en todas las categoría.

Principales hallazgos

•98% piensa que la pandemia de COVID-19 es un problema grave.

•75% se ha sentido cansado sin motivo.

• 76% se ha sentido nervioso.

• 75% se ha sentido inquieto.

• 58% ha sentido rabia.

• 52% se ha sentido desesperanzado.

• 40% se sintió tan triste que nada podía calmarlo.

Factores de mayor preocupación que emergen debido a la pandemia y el aislamiento

• 90% porque alguien de la familia se contagie de COVID-19.

• 88% porque alguien de la familia tenga una emergencia y no reciba atención.

• 88% porque las personas no adopten las medidas del gobierno estrictamente.

• 87% el futuro económico y la recesión económica.

• 87% por los más pobres y vulnerables

• 56% está preocupado por caer en la ansiedad y la depresión durante el aislamiento.

• 17% está preocupado por situaciones de violencia al interior del hogar.

Factores asociados con la inseguridad económica y carga de cuidado en el hogar

50% tiene alguna responsabilidad de cuidado por otra persona.

• 67% está a cargo menores de 18 años de edad.

• 63% de las personas afrodescendientes y 59% de las personas indígenas tienen alguna carga de cuidado.

58% no tiene ahorros en dinero en el momento actual.

• 53% personas sin remuneración se han sentido nerviosas, con fatiga e impaciencia.

• 32% no recibe ningún tipo de ingreso por trabajo.

• 18% presentó afectaciones a la salud mental durante los últimos seis meses (o alguien de su familia).

• 17% está preocupado por el mal comportamiento de hijas/os y las situaciones de violencia al interior del hogar.

Preocupaciones más comunes y salud mental de los grupos vulnerables.

• 60% mujeres trabajadoras de la salud se sintió nervioso frente a 40% hombres.

• 48% de las personas afrodescendientes están preocupados por perder su trabajo, 32% reportaron estar sin empleo y 76% no tener ahorros.

• 30% de las personas indígenas están preocupados por no tener computador o internet para conectarse

• 44% de los jóvenes entre 18 y 29 años de edad reportaron estar sin empleo y el 8% están más preocupados por violencia intrafamiliar.

• 57% de las mujeres cabeza de hogar que tienen a su cargo alguna persona del hogar reportaron un ingreso familiar promedio inferior a dos millones de pesos; el 85% no tiene ahorros; el 30% empezó teletrabajo, el 28% no tiene trabajo.

Preocupaciones más comunes según los grupos que reaccionan a la situación.

• 63% se preocupa por el futuro y la recesión económica.

• 43% se ha sentido nervioso.

• 13% teme caer en la depresión o la ansiedad.

• 11% se sintió poco útil o valioso.

Estrategias y formas de responder para cuidar la salud mental

• Ver películas o series (67%), usar redes sociales (60%) y comunicarse diariamente con familiares o amigos (56%) son las tres estrategias más comunes para sobrellevar el aislamiento.

• 52% afirmó cocinar, 47% dijo estar haciendo actividad física en casa y 42% afirmó comer sano; como parte de las estrategias para sobrellevar la cuarentena.

• 4% afirmó estar teniendo consultas de apoyo psicológico por teléfono o por internet.

• 77% dijo sentir que un aspecto positivo del aislamiento es sentir que está contribuyendo para detener el coronavirus, 62% afirmó que es pasar tiempo con su familia y 57% afirmó que reflexionar sobre la situación global colectiva e individual.

Fuente: Cifuentes-Avellaneda, Rivera-Montero, Gil-Vera, et al. Ansiedad, depresión y miedo: impulsores de la mala salud mental durante el distanciamiento físico en Colombia. Estudio Profamilia.



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